El avance tecnológico y el uso de contraseñas

Las contraseñas han sido parte integral de la navegación por internet desde su masificación, sin embargo, nos resultan tan cotidianas que rara vez les prestamos la debida atención. Su uso se ha modificado con el tiempo y existen nuevas tecnologías y métodos que prometen eliminarlas por completo.

Observemos con más detenimiento esta parte tan integral y, mayormente, desatendida de la vida online. 

Para entender la evolución de las contraseñas, debemos remontarnos a sus inicios. En los 60´s, Fernando Corbató propuso esta idea mientras trabajaba en el Massachusetts Institute of Technology. 

Corbató utilizaba el Compatible Time-Sharing System (CTSS), que fue uno de los primeros sistemas operativos de tiempo compartido, el cual era utilizado por múltiples usuarios en intervalos de 4 horas. 

Esto generaba un problema ya que todos tenían acceso a los mismos archivos y su organización resultaba complicada. Es por ello que Corbató implementó el uso de las contraseñas, de esta manera cada persona tenía acceso únicamente a sus propios documentos. 

A partir de entonces la contraseña se volvió el método preferido para la autenticación en el entorno digital, pero en sus inicios se utilizaba por un grupo muy reducido de personas. Esto cambiaría hasta los 90´s, con la masificación de la world wide web, y su uso se volvió cada vez más popular. 

Es por ello que al principio la preocupación por generar contraseñas seguras no fuese una prioridad; los ataques cibernéticos son algo muy común en la actualidad, sin embargo, antes de los 80´s, eran algo prácticamente impensable. 

El tipo de información que hoy en día manipulamos por medio de la internet es muy diferente a la de aquel entonces, una contraseña en las manos equivocadas puede significar un completo caos para nuestras finanzas y seguridad personal. 

Es por ello que conforme más se avanza con los desarrollos tecnológicos, más nos encontramos con la inminente necesidad de generar nuevas maneras de proteger nuestras cuentas y toda nuestra información. 

Muchas empresas han optado por modificar la manera en que permiten el acceso a sus plataformas. Este año Microsoft anunció el lanzamiento de su aplicación Authenticator, con la cual se eliminará la necesidad de las contraseñas, práctica que ya estaban aplicando otros grandes de la industria tecnológica, tales como Adobe, Google o Apple. 

Lo cierto es que las contraseñas siguen siendo el método principal para proteger nuestros datos, es por ello que debemos tener prácticas seguras a la hora de generarlas y mantenerlas.

 

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de crear una nueva contraseña es que, más que nada, buscamos que sea difícil de adivinar; esto genera el mayor número de problemas para el usuario, ya que una contraseña más segura es, a su vez, una contraseña más difícil de recordar. 

Sabemos que lo primero que nos puede llegar a la cabeza cuando estamos buscando una combinación sencilla de caracteres es utilizar algo que ya tengamos memorizado, como alguna fecha importante o una palabra obvia. Sin embargo, esta es la clase de contraseñas que todo mundo utiliza y, por lo tanto, son las más fáciles de adivinar. 

Lo ideal es generar combinaciones de letras, números y caracteres especiales; se recomienda que sean mínimo 8 caracteres por contraseña y que incluyan mayúsculas, minúsculas y estén organizados de maneras poco predecibles.

Otro problema que enfrentan los usuarios es la cantidad inmensa de contraseñas que se ven obligados a memorizar. Cada servicio de streaming, correo electrónico, red social, etc. implica un nuevo conjunto de caracteres por recordar ya que, como recomiendan los expertos, lo ideal es tener una contraseña distinta para todos y cada uno de los lugares que la requieran.

Es una práctica común entre los internautas utilizar una o dos contraseñas y replicarlas para múltiples sitios, lo cual resulta un gran problema de seguridad ya que si una de ellas se ve comprometida, el hacker tendrá acceso a todas las cuentas que compartan la misma.

Hoy en día existen diversas aplicaciones que permiten gestionar de una manera más fácil y rápida todas las contraseñas del usuario, tales como 1password, Bitwarden o Dashlane, las cuales te permiten tener todas las contraseñas guardadas en una sola base de datos y despreocuparte de recordar cada una de ellas a la hora de solicitar acceso a un sitio. 

Otra opción que resulta una de las más seguras es la autenticación de dos o tres pasos, esto significa que no podrás acceder a una cuenta solo con el hecho de conocer la contraseña, sino que te pedirá corroborar tu identidad, esto por medio de mensajes de texto o correos electrónicos dependiendo del medio que tú hayas elegido con antelación. 

Los tiempos cambian y existen diversas formas de acceder a tus cuentas y a tu información, cada vez más nos encontramos con verificaciones por medio de reconocimiento facial o de huellas dactilares y aplicaciones que te permiten un acceso inmediato y seguro. Sin embargo, las contraseñas siguen siendo la manera que eligen la mayoría de las páginas y redes sociales para proteger las cuentas de los usuarios. 

No existe un método que sea 100% infalible, pero prestar atención ayuda a mantener la confidencialidad de nuestros datos. Trata de tener siempre en cuenta las prácticas seguras que mencionamos en este artículo y recuerda renovar tus contraseñas de manera periódica. No olvides que navegar por internet no tiene por qué ser una actividad de alto riesgo.

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